A FAVOR DE LA LIBERTAD CONTRADICTORIA

Hay una experiencia frecuente. Me refiero a que cuanto más queremos ser libres, la realidad cotidiana nos muestra que somos menos libres. Como si nos encerráramos en un deseo o ilusión que se convierte cada vez en una mayor frustración, como si el querer llegar a donde queremos nos sacara de la realidad y olvidáramos el hecho obvio de que son los bueyes los que tiran de la carreta o que primero hay que poner los cimientos y al final el tejado de la casa.

Es caer en la incongruencia de que los bosques ideales nos impidan ver los árboles o realidades en que estamos y las creencias imposibiliten reconocer las ignorancias que nos dominan. Es la contradicción de querer ser libres o creer que somos libres, comprobando cada vez más que ni somos libres ni queremos ser lo esclavos que somos… de querer o creer ser ricos, comprobando cada vez más que ni somos ricos ni queremos ser lo pobres que somos… de querer o creer disfrutar más del amor, experienciando una soledad cada vez mayor y que no deseamos vivir con tantos amores mediocres o en tanta soledad.

Es frecuente tener un ideal de coche de veinte mil euros, aunque la economía real que tenemos sea sólo de diez mil euros; incluso podemos enfadarnos si alguien nos reclama luego los intereses o deudas que no hemos pagado. Lo mismo le puede pasar a un paciente que se ilusiona y confía tanto en que los profesionales médicos le curen a base de medicinas, que se hace cada vez más dependiente de ellas aunque cada vez le hagan menos efecto porque él no pone la que es su mejor medicina, que es la aceptación de la realidad de tener una enfermedad crónica y colaborar con las medicinas de los profesionales.

Desde la Ecología Humana sabemos que el mejor antídoto de la frustración es la confrontación de la realidad, como primer paso para luego postular cambios concretos y tener metas, sin confundirlas con expectativas ni esperanzas o ilusiones frustrantes. Es obvio que sin confrontar la realidad que vivimos nunca podremos manejarla para mejorar nuestra calidad de vida.

Desde esa aceptación consciente de las limitaciones, es posible empezar a amar nuestra realidad tal como es, sin interferencias de egos o ideales que nos mentecatizan en dependencias frustrantes.

La evolución humana va desde la dependencia a la libertad y nos invita a aceptar que nunca somos libres del todo, sino aprendices de ser libres. Ese es el proceso que nos hace aprender a ser cada vez más libres, a pesar de nuestras contradicciones, ya que es la mejor salida a las mismas: aceptarlas desde el amor al Ser Humano único que cada uno es, sin confundir lo que realmente somos con la mente dependiente de tantas exigencias y perfeccionismos aprendidos. 

 

“EL PLACER DE ESTUDIAR CON EFICIENCIA”

“AMAR SABER PARA SABER AMAR”

 

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