PREFIERO SOÑAR A QUEDARME SIN DORMIR

Algunas experiencias propias y de otras personas me producen tanta tristeza que en este escrito necesito compartir, con los que desean una nueva cultura o paradigma, mi sueño de una Sociedad-Equipo a favor del Ser Humano, donde construyamos juntos nuevos contextos sociales en los que podamos convivir todos desde una base de seguridad y confianza, no desde el miedo que nos lleva a armarnos unos a otros.

A pesar de los progresos técnicos, la ignorancia consciente o inconsciente de lo que sabemos del ser humano nos lleva a situaciones cada vez más sin sentido lógico y emocional, que ponen en grave riesgo hasta nuestra posibilidad de sobrevivir como especie humana. Los recursos materiales disponibles en el planeta pueden darnos un nivel muy superior de bienestar, si actualizamos los contenidos no materiales de nuestro espacio cultural y aprovechamos los datos que recibimos de las distintas propuestas y disciplinas científicas. Desde mi admiración hacia las nuevas tecnologías y los ordenadores, la mente humana sigue siendo el instrumento más poderoso del universo, si en vez de ponernos a su servicio la utilizamos para ser más libres y felicies.

No es el contexto material ni la economía, como ciencia que estudia la escasez de los recursos materiales, la que debe determinar la política a seguir ni los modelos científicos o tecnológicos a aplicar en nuestros centros educativos o de trabajo. Necesitamos una cultura integradora y una educación a favor del ser humano, que nos sirvan de marco de referencia común desde el que entrenarnos en los hábitos concretos que debemos valorar y aplicar para que la ética, la política, la ciencia y la tecnología nos ofrezcan sus mejores servicios.

La salud no es adaptarse a un entorno cultural antihumano sino crear y compartir contextos humanos, desde un aprendizaje continuado que sume las conductas a favor del ser humano y excluya o reste las que están en su contra.

El éxito no es sobrevivir a cualquier coste, viviendo cada vez más años apegados a los bienes materiales, sino supervivir y convivir protegiéndonos de peligros, encontrando medios adecuados para abastecer nuestras necesidades y realizarnos disfrutando en cada momento de las acciones que hacemos y los recursos que tenemos.

La educación no es una actividad aburrida que hacemos de forma mecánica con el fin de tener una cantidad mayor de conocimientos, reflejados en documentos o títulos para seguir haciendo trabajos rutinarios, que están exclusivamente al servicio de beneficios económicos o materiales. La educación es un contexto alegre y apasionante de comunicación con otros seres humanos, que nos permite aprender a convivir y supervivir cada vez mejor, disfrutando de las acciones que hacemos y los resultados que obtenemos.

El trabajo no es seguir repitiendo en los entornos profesionales las actividades mecánicas y sin sentido programadas en los contextos educativos, sino un proceso de aprendizaje colectivo que nos permite crear espacios de comunicación, donde los logros en conocimientos y mejoras económicas nos faciliten una mayor justicia en nuestros intercambios y pongan fin a las competitividades infantiles y las avaricias antihumanas.

Basta ya de considerar a los resultados educativos como medios para realizarnos en el trabajo y a los resultados económicos logrados como medios para realizarnos en nuestra vida personal. Sólo existe una vida, que es la única que vivimos estando en el presente, y no podemos seguir sometidos a actividades educativas o profesionales que nos prometen futuros que nunca llegan, a cambio de hacer cosas a las que no le vemos sentido lógico ni existencial.

La vida del ser humano no es un proceso programado de nacer, crecer y morir, como la de los otros seres vivos, sino una oportunidad de sentirse programador de cada una de las actividades y conductas que elige, para que ese proceso biológico le permita llegar a su máximo potencial como ser humano realizado. No existe ningún paraíso para vivir, porque nadie externo puede obligarnos a obedecer ni castigarnos por desobedecer, sino que cada ser humano empieza a vivir en el jardín de la vida cuando asume su libertad de no obedecer y su respons-habilidad de dar sentido a cada elección de los ciclos que abre, mantiene o cierra, poniendo en sus decisiones toda su energía mental y sus recursos materiales. Somos seres humanos en la medida en que nos negamos a pasar por el aro de un sistema educativo castrador o de un sistema laboral antihumano.

Podemos disminuir muchas patologías y consecuencias negativas derivadas de los extremismos materialistas o idealistas, que abundan en la cultura dominante. Entre todos podemos mejorar nuestra convivencia y calidad de vida, encontrando un sano equilibrio entre nuestras necesidades corporales o primarias y las psicológicas o trascendentes, en cualquier área de nuestra vida.

Gracias por compartir mi sueño y me gustará compartir el tuyo.
 

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